Hábil analista de los anhelos y carencias del ser humano contemporáneo, renovador juguetón y talentoso de la narrativa breve y afilado cronista del desconcierto moral y vital que atraviesa su país (Israel), la literatura de Etgar Keret es un puzzle caleidoscópico y personalísimo de ideas y sensaciones, preciso como el mecanismo de una bomba de relojería, abundante en frases redondas y epigramáticas, y tan conseguido en sus aciertos que es habitual sentir un escalofrío recorriendo el espinazo al finalizar algunas de las historias que componen este extraordinario volumen titulado La chica sobre la nevera. Su baza se juega a varios niveles: el humor negro y absurdo de Kafka, la perversión de lo cotidiano de Carlos Williams, la sutileza de Carver y el profundo, lacerante humanismo del mejor Cheever. La mirada que lanza al conflicto palestino-israelí (Listo para disparar, Aceras) es de las más inteligentes, complejas y sin embargo esclarecedoras que he leído jamás; cuando se acerca al legado del holocausto golpea con dureza (Lengua extranjera) pero también atisba posibles y cabales soluciones (Las zapatillas de deporte); si toca el amor (Echo de menos a Kissinger, La novia de Korbi, Venus me sale rana, A través de las paredes), lo hace con una combinación de fiereza y ternura tan divertida como en el fondo descorazonadora; y cuando se acerca al pathos generacional contemporáneo (El verdadero campeón de los juegos preolímpicos, Gotas, Un agujero en la pared), el sentimiento de soledad directamente te moja, te empapa, y con una clase tal que incluso se permite el lujo de recurrir a paradojas, simbolismos y juegos lingüísticos varios sin caer en la vacuidad postmodernista de algunos de los de su quinta; eso si no le da por el componente macabro, como en El truco del sombrero, probablemente la más certera y negra alegoría sobre el cambio de los vientos escrita en lo que va de siglo. Surrealismo, fantasía, melancolía, tristeza, desesperación, lucidez, inocencia…, son sólo algunas de las palabras que invoca en estas narraciones magistrales, que atrapan como un imán con su carga de ironía y su gusto por el giro dramático inteligente, y que permanecerán en la memoria, creciendo, mucho, muchísimo tiempo. Absolutamente recomendado a todo aquel que no quiera perderse una de las obras más deslumbrantes de la cuentística moderna.

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