stopmakingsense23.png

Stop Making Sense es el resultado de la grabación de varios conciertos de la banda Talking Heads a finales del año 1983, promocionando el álbum Speaking in Tongues. Calificarla de documental no le haría mucha justicia, al menos en el relativo sentido de considerar que no se está ante una obra de no ficción, que no es tanto el director quien observa un acto, como la organización de un espectáculo por parte de la banda con objeto de ser filmado, aunque fuera ante miles de personas en un teatro neoyorkino. Tampoco es casual la elección del momento para llevar a cabo la filmación; viendo vídeos de la banda, se puede percibir que son una banda sumamente efectiva y dinámica en directo, al menos desde la época con Brian Eno, si bien presentara álbumes deslabazados, de temática oscura, cuando no directamente paranoide, y sometiendo sus variadas influencias estilísticas a una cierta disciplina técnica -como ocurriría en King Crimson al llegar el ex-Talking Head Adrian Belew, cuyo debut se titulaba precisamente Discipline-. En Speaking on Tongues daban por terminada su colaboración con el ex-Roxy Music, y las mismas raíces pop, rock, funk o soul surgían en medio de estructuras pop, de temas que a menudo subordinaban la coherencia de las letras a su musicalidad. Un disco accesible y comercial que vendió muy bien, y que seguramente hizo ganar muchos fans a la banda.

Lógicamente, este álbum es la principal referencia musical del espectáculo, empezando por Burning Down the House, que quizás no resista ninguna interpretación sesuda pero lleva adjunta una melodía pegadiza y el empuje de la nueva banda, sin Belew pero recrecida con miembros de formaciones como Parliament/Funkadelic; lo que se pierde en técnica y precisión se gana en entusiasmo, energía y empatía con el público mientras sacan brillo a las nuevas composiciones y retoman varias de las antiguas, con mayor o menor éxito (Life During Wartime, libre del influjo disco es uno de los mejores temas, mientras que los temas del Remain in Light sufren de exceso de sintetizadores a la hora de cubrir el hueco de la guitarra de Belew). Byrne aporta el concepto, y el giro en su aportación compositiva se traslada a escena reinventándose como “showman”, el garante del espectáculo, sirviéndose del cuerpo para expresar muchas de las ideas que antes reposaban sobre las letras; al igual que el mimo Baptiste en Los Niños del Paraíso, Byrne sabe que el cuerpo es el mejor medio de transmitir sensaciones, y el disfrute por la propia música, una expresividad es tan marcada que roza la estupidez sin llegar a caer en ella, y que por momentos parece tomar un sentido coherente (en Making Flippy Floppy, las palabras sueltas de la pantalla del fondo van pasando poco a poco a convertirse en ideas), y dotar de dimensión a los nuevos temas; This Must Be the Place parece cálida en un principio, pero también cuesta discernir si es una canción de amor, o una observación irónica. Finalmente, deja de lado los aspavientos más excéntricos, y de repente nos encontramos ante otro Byrne, honesto, maduro y relativamente optimista tras las sombrías experiencias con Eno .

El filme fue confeccionado a lo largo de varias actuaciones (dos, posiblemente) debido a que en cada una de ellas se filmaba desde un lado distinto del escenario. Demme podía filmar un mismo espectáculo varias veces desde un diferente punto de vista, algo imprescindible pretendiendo fisgonear lo máximo posible por los entresijos del espectáculo. No se dan pinceladas de lo que ocurre, sino que se mantienen largos planos… busca el ambiente del escenario y no el del público, porque no se trata de reproducir la experiencia del espectador, incompleta, incoherente y descoordinada: Stop Making Sense es un filme sobre el espectáculo y su concepto, de lo que disfrutamos y de cómo se fabrica aquello que nos hace disfrutar; por eso es lógica la introducción del filme, con un solo en el escenario defendiendo Psycho Killer, y cómo según avanzan los temas se le va juntando el resto de la banda, y con ella la estructura del escenario. Y es, por supuesto, un filme con trama, sea ficción o no; desde la peculiar combinación de temas hasta las a menudo extravagantes caracterizaciones de Byrne, es difícil saber qué es lo que pasará a continuación, aunque es fácil intuir que será siempre más apasionante que lo anterior. Byrne entiende bien la idea de ofrecer un espectáculo, y que como las variedades a principios de siglo o un musical de la metro a mediados, en los 80 el modo más efectivo de contactar con las masas ya eran los conciertos de rock, y da la diversión que cabe esperar a la vez que, como cuando escribía de peinados, comidas y edificios, siempre de conceptos ingeniosos y retorcidos con los que jugar.

Stop Making Sense, de Jonathan Demme (1984). Idea original de David Byrne. Interpretada por David Byrne, Tina Weymouth, Chris Frantz, Jerry Harrison, Bernie Worrell, Alex Weir, Ednah Holt, Lynn Mabry, Steven Scales.

Advertisements