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Ya tenía yo ganas de ver la continuación de esa obra maestra de Fukasaku llamada Battle Royale. La segunda parte (subtitulada, muy acertadamente, Requiem) no es para nada decepcionante, es otro peliculón de los que te hacen vibrar y es, sobre todo, una secuela como dios manda, de las que mantienen el punto justo de contacto con su predecesora (la pareja protagonista de la primera reciclados ahora en peligrosos terroristas internacionales que han declarado la guerra a los adultos, o esa hija del sensei Kitano -grande beat Takeshi- reclutada ahora para luchar contra los insurgentes), pero que funcionan igualmente como espectáculo individual para el disfrute de los no iniciados. Rodada por el propio Kinji Fukasaku junto a Kenta Fukasaku, guionista a su vez de los dos Battle Royale, el film supone, fundamentalmente, el requiem, la obra póstuma, el punto final a la carrera de uno de los mejores directores de cine de género del cine japonés de los últimos tiempos (murió durante el rodaje), amén de una reflexión sobre la violencia, la necesidad de las guerras y el rumbo cada vez más cierto hacia el que se encamina nuestra civilización (el papel de Afganistán no está ahí por casualidad). Tiene, para entendernos, una clara lectura política (un poco simplista e ingenua, es cierto), como gran parte del cine que se estrena actualmente (miremos el epílogo a Star Wars o la inminente La guerra de los mundos).

Es, además, mucho más oscura que la original, más pesimista pese a su final esperanzador y con un tono (post) apocalíptico más acentuado; la ironía apenas tiene cabida, sólo en la primera media hora. Ahora es el juego de la guerra, la guerra contra los que son como tú, una guerra que debemos librar a nuestro pesar, so pena de muerte. Pero es, sobre todo, puritito cine de acción, recio, vibrante, avasallador y con homenaje a Salvar al soldado Ryan incluido (coño, si es cine bélico 100% en versión teenager). No está Chiaki Kuriyama y el personaje de Kitano se limita al cameo, pero tenemos a Riki Takeuchi y un papelito para Sonny Chiba. La duración es excesiva, he ahí la pega principal que le pondría. Por lo demás, una tacada de buen cine, todo lo violento y amargo que uno puedo imaginar, con novedades con respecto al primer Battle Royale pero manteniendo la esencia (y manteniendo los collarines explosivos, claro). Mola. Muy recomendable si te gustó la primera, aunque no alcance el nivel de ésta (tal vez demasiadas pretensiones, demasiada seriedad…).

Batoru rowaiaru II: Rekuiemu, de Kenta Fukasaku y Kinji Fukasaku (2003). Guión de Kenta Fukasaku, Norio Kida y Koushun Takami. Interpretada por Tatsuya Fujiwara, Ai Maeda, Shûgo Oshinari, Ayana Sakai, Haruka Suenaga, Yuma Ishigaki, Miyuki Kanbe, Masaya Kikawada, Yoko Maki, Yuki Ito, Natsuki Kato, Aki Maeda, Riki Takeuchi, Aja, Munetaka Aoki, Riasu Arama, Sonny Chiba, Seiichi Ebina, Ryoji Fujihira, Maki Hamada, Ayumi Hanada, Kenji Harada, Hitomi Hasebe, Takaaki Ikeyama, Asuka Ishii, Hiroaki Ito, Ai Iwamura, Kotaru Kamijou, Minami Kanazawa, Ryo Katsuji, Asami Katsura, Mika Kikuchi, Takeshi Kitano, Musashi Kubota, Miku Kuga, Maika Matsumoto, Michiho Matsumoto, Yoshiko Mita, Chisato Miyao, Akane Mizuno, Yuuko Morimoto, Aiko Moriuchi, Mitsuru Murata, Ami Nakagawa, Kayo Nayuki, Yûya Nishikawa, Kenji Ohba, Nanami Oota, Yuka Ozawa, Gou Ryugawa, Rika Sakagushi, Mai Sakamoto, Makoto Sakamoto, Mikiya Sanada, Shoko Sato, Takeru Shibaki, Mitsuki Shimada, Sae Shimizu, Hikaru Takahashi, Kei Tamura, Takeshi Tanaka, Takashi Taniguchi, Masumi Tooyoka, Toshiyuki Toyonaga,, Masahiko Tsugawa, Haruka Umeda, Toshihiro Wada, Kouta Yamada, Kazuki Yamamoto, Nana Yanagisawa, Takahiko Yanagisawa, Kazutoshi Yokoyama, Yasutake Yuboku, Takashi Yukawa y Yuuma.

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