El esqueleto no deja de ser un triángulo amoroso sin demasiada originalidad entre la guapísima Romy Schneider, un Yves Montand ya madurito y el inexpresivo Sami Frey como origen del conflicto entre los dos primeros. Schneider aporta su presencia y su saber hacer a un personaje algo desaprovechado, y Montand brilla en su papel, casi cómico, que a pesar de las animaladas que comete a lo largo de la película no deja de hacerse encantador, y más al lado del soso de Sami Frey -que afortunadamente no tiene mucho que interpretar- y de la propia Schneider, que no dejan de ser algo estirados. En definitiva, un triángulo amoroso brillante, ligeramente retorcido y que en ningún momento aburre. Sautet cuidaría más sus personajes en sus dos obras mayores de los 90, pero aquí ya es capaz de crear una trama solvente sobre la improbable búsqueda de la felicidad por parte de tres personajes inseguros. Y es una espléndida ocasión para reinvindicar a Yves Montand como actor, que quizás no sea el más dotado, pero que aquí interpreta con nota a un personaje que requiere de cierta versatilidad , y que acaba por comerse a sus compañeros de reparto. Y sale Isabelle Huppert en uno de sus primeros papeles.

César et Rosalie, de Claude Sautet (1972). Guión de Jean-Loup Dabadie, Claude Néron y Claude Sautet. Interpretada por Yves Montand, Romy Schneider, Sami Frey, Bernard Le Coq, Eva Maria Meineke, Henri-Jacques Huet, Isabelle Huppert, Gisela Hahn, Betty Beckers, Hervé Sand, Jacques Dhéry, Pippo Merisi, Carlo Nell, Carole Lixon, Dimitri Petricenko, Céline Galland, Henri Coutet, Marcel Gassouk, David Tonelli, Martin Lartigue, André Cassan, Serge Nubret, Ermanno Casanova, Colin Drake, Robert Le Béal, Muriel Deloumaux, Umberto Orsini, Michel Piccoli (narrador), Jean-Paul Blonday, Lucien Desagneaux, Lucienne Legrand, Carol Lixon, Jean-Claude Sussfeld y Nicolas Vogel.

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