Venecia es una ciudad extraña, una ciudad que despierta los anhelos más oscuros del ser humano. Neil Gaiman se inspiró en su decadente arquitectura para hablar de cuestiones tan importantes como la muerte y el deseo (ambas presentes en la película), mientras que un escritor tan oscuro como Ian McEwan situó en ella una de sus novelas más perturbadoras, The comfort of strangers (adaptada al cine por Paul Schrader, otro que tal baila). A estos antecedentes se une también Alma perdida, sorprendente incursión del normalmente costumbrista Dino Risi en el campo del drama tragicómico de tintes surrealistas, una mirada extrañada y compasiva a una pareja salida de un desvencijado cuadro vienés que asiste, entre sollozos disimulados y crujir de nervios, al ocaso de lo que fue su vida, algo más que una simple forma de afrontar la existencia. Porque Alma perdida es una obra crepuscular, sí, pero no en el sentido estricto que solemos asociar a esta palabra. De hecho es probablemente más crepuscular que ninguna otra, pues lo que se oculta tras la sombra de ese sol que desciende en el horizonte es el amor en su expresión más pasional e irracional; es decir, el amor en su expresión más pura.

Cuando Humbert Humbert se reencuentra con Lolita, pasados varios años de ese amor que era fuego en las entrañas, se descubre entristecido ante lo que ve: una vieja de dieciocho años, apenas una sombra de lo que fue. Porque el tiempo pasa y corrompe, no sólo ideales y apariencias, sino cuerpos y sentimientos. Risi capta el proceso febril y enloquecido que un brillante y conmovedor Vittorio Gassman emprende por mantener lo que en su día fue su única razón de ser. Como no podía ser de otra forma, todo resulta triste y patético, como patética es la figura de la bella Catherine Deneuve. Juntos logran elevar una historia que podía haber caído en la ridiculez a una altura emocional insólitamente cercana, esbozos de un bodegón del deseo repleto de ironía, de imágenes grotescas y sutiles, casi siempre extravagantes. De paso, Risi firma una de sus películas más memorables, un trabajo irregular y fascinante al que cuesta bastante seguir en su zigzageante proposición de misterios y secretos, pero que termina reconfortando gracias a su adorable locura. Filme de culto a reivindicar.

Anima persa, de Dino Risi (1977). Guión de Dino Risi y Bernardino Zapponi, sobre una novela de Giovanni Arpino. Interpretada por Vittorio Gassman, Catherine Deneuve, Danilo Mattei, Anicée Alvina, Ester Carloni, Michele Capnist y Gino Cavalieri.

Advertisements