Precisamente ahora estoy leyendo Ice Haven, novelita gráfica de Daniel Clowes (guionista de la peli), y me doy cuenta de porqué no termina de funcionar esta simpática sátira social: la economía expresiva del universo del cómic se hincha al pasarla al celuloide, con la consiguiente pérdida de profundidad de los personajes y la exageración de las situaciones. En efecto, El arte de estrangular es más superficial de lo deseado, pero tiene otros méritos: es la más rotunda y demoledora crítica del mundo del arte jamás filmada, o jamás vista por un servidor. Por supuesto el trazo grueso y estereotipado está a la orden del día, pero no pierde por ello en efectividad, porque su malestar y su tristeza son genuinos. Y es que este film, de impecable desenlace, no sólo diagnostica la muerte del arte ante las garras del éxito y el reconocimiento, sino que nos descubre una verdad aún más incómoda: que el amor también sucumbe al poder cegador del prestigio. Falso final feliz, pues, para una obra que no deja títere con cabeza y que supone una summa apresurada del espíritu lacónico y nihilista del genial señor Clowes.

Art School Confidential, de Terry Zwigoff (2006). Guión de Daniel Clowes. Interpretada por Max Minghella, Sophia Myles, John Malkovich, Jim Broadbent, Matt Keeslar, Ethan Suplee, Joel Moore, Nick Swardson, Anjelica Huston, Adam Scott, Jack Ong, Scoot McNairy, Jeremy Guskin, Monika Ramnath y Isaac Laskin.

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