theylivebynight.png

Cuando se estrenó Rebelde sin causa, pocos fueron los que supieron ver en ella un clásico modernísimo que sublimaba el relato rosa para adolescentes (su trama argumental es tópica y hasta un poco simplona) gracias a ese gusto por los dobles sentidos (la relación Mineo-Dean es de las más hermosas del séptimo arte) y, sobre todo, a ese romanticismo exasperado y en technicolor rematadamente kitsch. Vargas Llosa (que tiene unos gustos cinematográficos pésimos) le dedicó una crítica destructiva en su momento, y aún hoy muchos le niegan sus méritos apelando a una sobrevaloración crítica ligada al malditismo del fenecido Dean y de sus dos co-protagonistas (algo de eso hay, obviamente), pero como todos los amantes de kitsch deben saber, sólo este es capaz de guardar intactos los sentimientos más elevados no sólo esquilmándoles su patetismo y brillo exagerado, sino manteniéndolos más puros y verdaderos que nunca. Esto es: manteniendo intacta su capacidad de emocionar(nos) (Baz Lhurmann lo sabe).

En Los amantes de la noche, la ópera prima de Ray, el expresivo technicolor cede paso al blanco y negro, pero la esencia romántica y kitsch sigue presente en el corazón de una historia que preludia a Bonnie and Clyde, Malas tierras y Asesinos natos (aunque es sin duda Malas tierras la que más de cerca estudió su premisa argumental). La trama policíaca y noir queda en segundo lugar, y hasta los personajes secundarios de gangsters y matones aparecen únicamente para desnudar su patetismo vital y hacer mutis por el foro de forma triste y discreta. Así pues no es tanto cine negro como cine social (para acceder a una vida feliz y “normal” es necesario cruzar la puerta de la ilegalidad) y preciosa love story de tintes trágicos, todo lo folletinesca y obvia que se quiera, pero efectiva, tierna y emocionante como la que más. Ya digo, esencia kitsch, no hay de qué avergonzarse.

They Live by Night, de Nicholas Ray (1953). Guión de Nicholas Ray y Charles Schnee, basado en una novela de Edward Anderson. Interpretada por Cathy O’Donnell, Farley Granger, Howard Da Silva, Jay C. Flippen, Helen Craig, Will Wright, Marie Bryant, Ian Wolfe, William Phipps y Harry Harvey.

Advertisements