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No debe ser fácil trabajar con el material de los hermanos Grimm, sobre todo si se pretende preservar algo del espíritu de su obra. Hoy día, sus relatos acostumbran a ser aligerados sin pudor alguno, cuando en su mundo particular esa ligereza brilla por su ausencia; la mente de un niño es la más inexperta, y a la vez la más abierta y aventurera; un niño no se parará a buscar explicaciones racionales, ni tratará de autoengañarse; es lógico, pues, que la única capaz de introducirse en ese cúmulo de locuras y fantasías sea la maravillosa Rosaleen, asediada por sus nuevas e inexploradas apetencias, cercadas por los límites del camino -o todo lo que significa la supuesta civilización-, la amenaza de los lobos que devoraron a su hermana… (aparte de patéticamente atenazados por un sosias de cierto protagonista de Aquellos Maravillosos 70…).

Todo está inevitablemente relacionado, por supuesto… Stephen Rea será de lejos más atractivo e inquietante de lo que lo será el pobre David Warner (¿sería la cría fan de Resnais y su Providence?). Y es lógico; nada en el mundo real o conocido se puede hacer tan atractivo como lo prohibido; nada es tan irresistible a los 12 años como meter la pata estrepitosamente, como si llevaras a un novio macarra a casa de tus padres con el conveniente matiz Grimm… Una bestia difícil de domar (basta recordar la película de Gilliam) que cuenta a los mandos, afortunadamente, con un hombre con cierto sentido común a la hora de dar un mínimo concierto al filme, y a la vez dar rienda suelta a ese torrente de imaginación siniestra… y si a eso le añadimos a la tan entrañable como insufrible Jessica Fletcher trasladándose de Nueva Inglaterra a una cabaña del bosque, la galería de los horrores queda suficientemente cubierta.

Es bonita la inocencia… sobre todo cuando apura sus últimos rayos en nuestra protagonista; no puede haber otra caperucita… ni forma más brillante de mostrar el clímax del filme. Como bien decían en Las Chicas Gilmore, no hay que hablar a los bebés como bebés, si es que queremos que lleguen a algo más. Bueno, quien lo dice está completamente psicótica, pero me sirve para rematar este artículo… y aparte, ¿no estaban también los Grimm en su mundo?

The Company of Wolves, de Neil Jordan (1984). Guión de Neil Jordan y Angela Carter. Interpretada por Sarah Patterson, Angela Lansbury, David Warner, Micha Bergese, Stephen Rea, Danielle Dax.

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