ahistoryofviolence.png

Me ha gustado esta relectura oscura del superhéroe clásico, más que nada porque me gusta casi cualquier cosa que incluya violencia explícita (yo soy así…). Me enfrentaba a un temor que se me ha acabado revelando como una verdad a medias: que se repitiera el caso de Una historia verdadera, la película que los detractores de Lynch encumbraron para marcarse un punto, básicamente. ¿Es esta incursión por encargo al cine de gangsters la menos cronenbergiana de todas las películas de Cronenberg? Probablemente sí, pero esta vez (a diferencia del caso Lynch) eso no quiere decir que sea la peor o la menos interesante. Es indudablemente superior a Spider (que era Cronenberg en estado puro), pero es casi tan simple como ella en sus planteamientos. Por eso más que válida como reflexión sobre la violencia, el engaño, la redención y el Sueño Americano (aunque bastante de todo ello hay), es válida como vibrante y contundente ejercicio de género, mutante y autoreflexivo, demasiado previsible por momentos, pero con una estética clásica y acalorada tan opuesta al corpus formal del canadiense como efectiva para imbuir de siniestra excepcionalidad la normalidad de una vida familiar apacible y feliz.

Falla la subtrama del hijo del protagonista, manida de tan vista, por mucho que sirva de refuerzo al relato central y como confrontación moral con el ambiguo espectro ético de Mortensen; y acierta de pleno con el tratamiento de la violencia, directa, explosiva en sus consecuecias (aquí es donde a Croneneberg se le ve su mano autoral, deformando faces y cuerpos en un éxtasis cercano a la poesía propia de la nueva carne).

En el fondo no dista mucho de otras películas de máquinas implacables de matar refugiadas en un juego de apariencias pelín malsano (la simpática Memoria letal, aunque en este caso la amnesia sea autoinducida), o una de esas de errores del pasado, cuando este vuelve como una maldición, siempre cuando menos se espera y por obra del azar. Hay, no obstante, una inquietante mirada a lo violento como atracción irracional (el fantástico polvo en la escalera, tanto más intenso si percibimos el contexto en el que se produce) que resulta muy estimulante. Y eso nos lleva a la maravillosa Maria Bello, en el mejor papel de su carrera: sencillamente soberbia. Por no hablar del humor negrísimo, casi subversivo, de muchas de sus imágenes. O de sus reminiscencias a los westerns salvajes de Peckinpah. O de su infecciosa narrativa, tan magnética (¿quién ha dicho la palabra aburrimiento?). O (lo mejor de todo) su fatal ambiguedad, cómo nos introduce en la cabeza el germen de la duda (entre lo correcto y lo incorrecto, el Bien y el Mal) sin que apenas nos demos cuenta. No, si al final resultará que es menos simple de lo que me imaginaba.

Resumiendo: no es la mejor película de Cronenberg (ni mucho menos), pero tampoco es un tropiezo. Comparada con otras compañeras de cartel gana de lejos, pero uno siempre espera más del autor de Inseparables. Está bien, pero sigo prefiriendo por mucho la complejidad formal y conceptual de eXistenZ, su última gran obra. Recomendable, de todos modos.

A History of Violence, de David Cronenberg (2005). Guión de Josh Olson, basado en la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke. Interpretada por Viggo Mortensen, Maria Bello, Ed Harris, William Hurt, Ashton Holmes, Peter MacNeill, Stephen McHattie, Greg Bryk, Kyle Schmid y Sumela Kay.

Advertisements