Si el cine de Michael Haneke parece muchas veces mejor de lo que realmente es, se debe fundamentalmente a tres factores: su hermetismo, su tratamiento de la violencia y los finales abruptos que elige para cerrar cada una de sus pesimistas reflexiones sobre nuestro mundo. La ocasión en la que mejor se han combinado estos tres elementos (siempre según mi opinión y a falta de ver Caché y sus primeras cintas) fue en Código desconocido, donde el afán alegórico del austriaco obligó a una necesaria reflexión sobre el ciudadano occidental del siglo XXI. En El tiempo del lobo ha vuelto a lo mismo, situando la acción en un futuro indeterminado y apocalíptico en el cual las familias vagan sin rumbo intentando evitar un final que ya se adivina inevitable. Como siempre, los personajes se contemplan desde una distancia que dificulta cualquier tipo de implicación emocional, la violencia está presente y en off, tan inquietante como es habitual en su obra, y los fotogramas están impregnados de un halo purísimo y magnético que fascina y perturba a partes iguales.

Sin embargo, hay una extraña simpleza en el corazón de esta fábula sobre la decadencia del ser humano. Y un sentido del ritmo realmente atrofiado, balbuceante en su desarrollo dramático, impulsado a espasmos. Pero hay, sobre todo, una sensación generalizada: la de que Haneke sólo pretende desembocar la historia de Huppert y sus cachorros (torpemente bifurcada) en esa preciosa y reveladora secuencia del niño frente al fuego, justo antes de la vista subjetiva desde el tren (volvemos al final ambiguo, a la necesaria e inevitable reflexión individual). Lo siento, pero yo soy de los que piensan que un final, por muy brillante que sea, no justifica por sí solo toda una película. Hace falta más: más profundidad, más complejidad. Porque mostrar el sacrificio de un caballo o la agonía de una anciana se queda en un mero fuego de artificio. Sí, la esencia es tarkovskiana, pero sabe a sucedáneo, a simple fotocopia artística. Esperaba más, la verdad.

Le temps du loup, de Michael Haneke (2003). Guión de Michael Haneke. Interpretada por Isabelle Huppert, Béatrice Dalle, Patrice Chéreau, Rona Hartner, Maurice Bénichou, Olivier Gourmet, Brigitte Roüan, Lucas Biscombe, Hakim Taleb, Anaïs Demoustier, Serge Riaboukine, Marilyne Even, Florence Loiret, Branko Samarovski y Daniel Duval.

Advertisements