Juego perverso del perverso Lars von Trier, Cinco condiciones es algo más que un divertimento cinematográfico para poner en aprietos al cineasta danés Jorgen Leth, es una enorme reflexión sobre la necesidad (e imposibilidad) de “penetrar” en el otro, desnudándolo emocionalmente, poniéndole contra las cuerdas, intentando anularle mediante la tensión artística y el paseo por los límites de lo moralmente correcto (genial la segunda Condición), jugando con él para llegar a comprender lo que no necesita ser comprendido: que el ser humano perfecto no existe, que todos somos seres vulgares y comunes, con nuestras debilidades y nuestras ambiciones.

Pero lo revelador no es descubrir que Jorgen Leth es uno más entre mil, sino que Von Trier no es mejor o peor que él. Esta no es una película sobre la condición humana de Leth, sino sobre la del propio Von Trier; su intento de desenmascarar a Leth se ha vuelto en su contra: ahí reside su grandeza (y no sigo porque no quiero revelar nada a nadie). La única pega de la película viene dada por el cortometraje en cuestión, bastante experimental y abstracto, que a base de ser rehecho constantemente puede hacerse algo pesado (sí, hay zonas de sopor). Pero da igual, porque el final lo redime todo. No alcanza la dimensión descomunal de esa obra maestra que es Los idiotas pero se sitúa varios palmos por encima, en cuanto a complejidad e inteligencia, de títulos como Bailar en la oscuridad o Dogville, películas en su conjunto algo más redondas.

Fem benspænd, de Jorgen Leth y Lars von Trier (2003). Guión de Sophie destin, Jorgen Leth, Asger Leth y Lars von Trier. Interpretada por Claus Nissen, Majken Algren Nielsen, Jørgen Leth, Lars von Trier, Daniel Hernandez Rodriguez, Jacqueline Arenal, Vivian Rosa, Alexandra Vandernoot, Patrick Bauchau, Marie Dejaer, Pascal Perez, Meschell Perez, Bent Christensen, Anders Hove, Charlotte Sieling, Jan Nowicki y Stina Ekblad.

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