Pocos autores han retratado con tanta sabiduría del dolor, con tanta poesía descarnada y tanta fuerza el mundo de la mafia y los bajos fondos como Samuel Fuller, y un buen ejemplo de ello es este Underworld USA, historia de una venganza que se convertirá también en la crónica de un mundo corrompido que debe ser limpiado de tanta escoria y tantas malas hierbas. Será uno de los típicos y viriles antihéroes de su director (de esos tipos que cuando se declaran a una mujer lo hacen avergonzados y mirando hacia otro lado), un cachorro herido en su orgullo paterno-filial que creció entre cárceles y reformatorios incubando la semilla del rencor, el que se encargue de llevar a cabo tamaña hazaña, primero limitada a lo personal y luego extendida hasta llegar al huevo de la serpiente, más por un repentino ataque de conciencia social que por necesidad.

Fuller rueda con las tripas, nos clava a la pantalla con uno de esos comienzos que se le dan tan bien (recordemos el electrizante prólogo de The Crimson Kimono) y nos hiela la sangre al filmar con una templanza escalofriante el asesinato a sangre fría de una niña pequeña, en una escena que rebosa nervio y tensión por los cuatro costados. Por supuesto, el estilo de su autor sigue siendo tan rabioso, tan cruel, tan dolorosamente romántico (el final, con un Cliff Robertson tambaleante en medio de esas calles vacías y seguido por una cámara que no para un segundo, es espectacular) como cabía esperar, redondeando una de las obras más oscuras y perfectas de su director. Enorme película, gran obra maestra.

Underworld U.S.A., de Samuel Fuller (1961). Guión de Samuel Fuller. Interpretada por Cliff Robertson, Dolores Dorn, Beatrice Kay, Paul Dubov, Robert Emhardt, Larry Gates, Richard Rust, Gerald Milton, Allan Gruener, David Kent, Tina Pine, Sally Mills, Robert P. Lieb, Neyle Morrow y Henry Norell.

Advertisements