Interesante aunque finalmente fallida segunda incursión de Anderson en el terreno del fantástico y el terror tras la escalofriante e irregular Session 9. Aquí un refinado y algo relamido ejercicio de género encubre una parábola (más moralista de lo que debiera) sobre la culpa y cómo esta nos consume hasta niveles inimaginables. El director dosifica bien el suspense y logra secuencias realmente inquietantes (pienso en ese perverso trayecto por la Ruta 666), pero a veces descubre demasiado las cartas, consiguiendo en último término rebajar el impacto de la sorpresa final, que ya no es tal, sino un previsible (y lógico) giro dramático que dota de sentido a la historia. Su mejor baza está en la asombrosa y acojonante interpretación del esquelético Christian Bale, creíble en su desesperada búsqueda de respuestas. Pero claro, Anderson no es Polanski, y, pese a las similitudes, El maquinista dista mucho de ese clásico paranoico que es El quimérico inquilino.

El maquinista, de Brad Anderson (2004). Guión de Scott Kosar y Ginés Carrión. Interpretada por Christian Bale, Jennifer Jason Leigh, Aitana Sánchez-Gijón, John Sharian, Michael Ironside y Larry Gilliard Jr.

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