La casa de los 1000 cadáveres fue una de las mejores películas de terror estrenadas en el 2003. Y si en ella el espectador se daba de bruces ante un macabro recital de guiños cinéfagos que iban desde La matanza de Texas a las modestas series B de William Castle, todo ello barnizado con un look moderno y circense que era una delicia para cualquier goremaníaco de a pie, en esta continuación de las hazañas de la familia Firefly nos topamos ante el horror en su forma más hiperrealista, ese que te pone en la piel del torturador y el asesino, aniquilando el factor terrorífico pero enfrentándote a otro terror más inquietante: el que cuestiona los límites de maldad (por una parte) y de resistencia (por otra) propios del ser humano. Donde antes había estimulante oscuridad y diversión de género ahora hay seca, calzinante claridad, llena de polvo y un retorcimiento ético que afecta a todos los personajes. Para entendernos: estamos más cerca de La última casa a la izquierda (o de I spit on your grave) que del splatter y la diversión halloweeniana.

Los renegados del diablo (que es la historia de una huida, que es la historia de una venganza, que es la historia de una revelación) sigue manteniendo la potencia visual y el brío narrativo de su antecesora, pero a la vez nos presenta un panorama moral infecto y espinoso que la hace aún más interesante. Mediada la película se invierten los papeles principales y uno ya no tiene tan claro quién actúa correctamente o quién es mejor que quién. Es tan ambigua que muchos la tratarán de inmoral y detestable. Quizás lo que el señor Zombie nos viene a decir es que todos llevamos a un pequeño psicópata en nuestro interior, sólo hace falta que se alineen nuestros soles particulares (en el caso del sheriff -ciclópeo William Forshyte- un punzante dolor en forma de hermano muerto) para que este salga a la luz. Por lo demás, el fan de horrores viscerales y zarrapastrosos (pero de calidad) disfrutará sin problemas con esta familia disfuncional y “entrañable” (con mención especial para la guapa Sheri Moon, tan cabrona como siempre) y su particular catálogo de barbaridades, sobre todo si estas tienen lugar en un motelucho perdido en medio de la América profunda.

The Devil’s Rejects, de Rob Zombie (1953). Guión de Rob Zombie. Interpretada por Sid Haig, Bill Moseley, Sheri Moon, William Forsythe, Ken Foree, Matthew McGrory, Leslie Easterbrook, Geoffrey Lewis, Priscilla Barnes, Dave Sheridan, Kate Norby, Lew Temple, Danny Trejo, Dallas Page y Brian Posehn.

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